30.6.06

Vibra



A veces creo perder el contacto con el suelo. Y, sinceramente, no es algo que intente evitar. Tarde o temprano aterrizaré de nuevo, es inevitable. Pero mientras disfrutaré de la brisa que circula bajos mis pies : )

Os dejo un fragmento de algo que acabo de leer. Cada cual que se quede con lo que le parezca. Para unos será una paja mental con estrellitas causantes de epilepsia, para otros algo sobre lo que pensar, para otros, nada.
Cada uno de nosotros tiene un acorde, una nota clave, un ritmo determinado, una melodía y una armonía que nos sintoniza vibracionalmente con el mundo que nos rodea.

27.6.06

Volando voy... volando vengo...




No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos

como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de
papel de lija. Le doy importancia igual a cero, al hecho de
que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento
insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz
que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar
¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Oliverio Girondo
Espantapájaros 1932

26.6.06

... pensando...


Lo peor que puede hacerse es cruzar un precipicio de dos saltos.
(Lloyd George)



25.6.06

Carguemos nuestras armas



Los atacantes del amor
enmascarados por el mundo
asaltan en la calle

cuidado son terribles
aman como porfiados
quieren de pura voluntad

o la memoria les funciona
de modo tal que les importa nada
el odio el gran castigo
y besan contra todo

contra todos también confiando
que alguna vez alguien alguno
empuñe su ternura
empiece a fusilar






Juan Gelman

23.6.06

¿Tiene alma la mujer?

Dado que la ciudad se encuentra en estado de sito debido a las fiestas, el único reducto de fácil acceso estos días al que ir a estudiar, y demás cosas, es la Universidad.

Lo bueno, es preciosa, me encanta.
Lo malo, es preciosa, me "embabia".

Algunos lo consideran el templo de la sabiduría, por la cantidad de bilbiotecas y de libros que en ellas habitan (nótese que no hago mención al profesorado). Para mí hoy fue el templo del esparcimiento, del pensamiento que fluye, del bienestar, de la relfexión al aire libre de temas tan trascendentes como cotidianos.

Unas lecciones de solfeo en más que grata compañía amenizadas (o no) con mi ALtraste de seis cuerdas ocuparon parte de la tarde, del banquito blanco y del aire. Por unos instantes, ocuparon también las mentes y gargantas de dos mozuelos salerosos que pasaron entonando, a modo de vil imitación, nuestras bellas melodías. Lejos de turbarnos, nos arrancaron unas carcajadas, tal vez se las robamos pues ellos también las pretendían.

El caso es que abrí este post con otro motivo. Diría que "yo he venido aquí a hablar de mi libro" pero el texto en cuestión ni es un libro ni mucho menos mío. Eso sí, quería compartirlo.

Y sin más, aquí les dejo la peñora (peñora, qué maravilla de palabra).

“En la Edad Media, los teólogos (todos ellos hombres) discutían incluso si las mujeres eran seres humanos -¿Tienen un alma, o eran más equiparables a los animales superiores, como los caballos y perros?-. Las mujeres mismas internalizaron estas actitudes y creían en ellas o las aceptaban”

22.6.06

Gaudint del paisatge universitari

Ramillete de flores atravesadas por el sol.


Esta mañana me levanté tarde. Es mi primer día de vacaciones y, no es que tuviera sueño, es que no quería enfrentarme al mundo.

Tras guitarrear ansiosamente, ponerme de los nervios, empezar a plantearme un cambio de rumbo en mi vida profesional y demás paranoias que pueda pensar alguien en un estado de abrasadores nervios, decidí, tras una siesta (sí, soy una profesional del descanso) y una ducha fría, irme a estudiar solfeo a la universidad con mi querida Annita (me'n prenc la llicència de posar-te les dues nn jo també).

Tras un largo rato de xarreta, unas cuantas lecciones medio flautísticas, medio solfeadas y una sesión de internet, decidimos dar un paseo "romántico" por la universidad. Y es que, otra cosa no tendrá (como por ejemplo, un, dos, tres, repita otra vez: profesores competentes) pero lo que son paisajes con los que deleitarse, unos cuantos y bien bonitos.

Así que, aprovechando la coyuntura socio-amistosa-ociosa-solfeadora, realicé el siguiente reportaje amateur con el único fin de relajarme un poco y disfrutar, ahora que no soy estudiante universitaria, de lo que en su día no disfruté por estar enclaustrada en las aulas.

Besos y cosas, estudiantiles,

AL.
Paseando...


Disfrutando del Botánico.

Mi facultad, la de Educación.

Mi querido Aulario II con su Mano dibujando el cielo.

El Reloj de Sol de la Politécnica (lugar de encuentro para "puntuales").

Nuestra particular "aula" de estudio de esta tarde (un banquito con aire acondicionado).

Amor con reserva : )

20.6.06

Shalalalalá wohoho




Otro año escolar que toca su fin.

Empieza el tiempo de echar de menos cosas como:

"Los polígonos son figuras geométricas cuyos lados están limitados por "sustancias"" (en lugar de segmentos) (no se sabe sin son sustancias tóxicas o no, me olvidé preguntarle).

"Si repartimos 10 chicles entre 3, ¿nos sobra alguno? - No, tres para mí, tres para él y cuatro para ti que para eso eres la profesora". (es a esto a lo que se le suele llamar peloteo, ¿no?)

"Escribe 3 medios de comunicación social y 3 de comunicación individual:

(La respuesta era: C. Social: Prensa escrita, TV, Radio, Internet... C. Individual: Carta, e-mail, Teléfono...)

Respuesta de la niña:

- Comunicación social: cuando hablo en clase.
- Comunicación individual: cuando hablo con mi compañero.

(Emmmm, podría ser... o_O)

Lo que sí que no echaré de menos serán las actas, los boletines, los informes, los ERPAS, los libros de escolaridad, las reuniones, los claustros, bla bla bla bla...

Porque además de maestra, de educadora, de psicóloga, de enfermera, de cuidadora, de vigilante, además... nos toca ser medio administrativas. Y no hay cosa que más rabia me de que hacer papeleos, bbbbrrrrr.

Pero bueno, ahora de cabeza a las oposiciones y luego... y luego... em, ¿y luego?

17.6.06

13.6.06

Guitarreando que es gerundio

mis dedos después de estudiar


La música duele.

10.6.06

Flor

Pintura de Claudia Sánchez



Amar cuando te aman, no es tan difícil.
Dejar de hacerlo cuando dejan de hacerlo, un poco más.



9.6.06

Si es que...

Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.

Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a todos aquellos españoles que, en el fondo, recelan de los inmigrantes y les consideran individuos inferiores. A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo. Será mejor que nos libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmensamente educado, la dejaba comer de su bandeja y tal vez pensaba: "Pero qué chiflados están los europeos".


Vía Ainalma