20.5.06

Memorias de una nómada con "suerte"

Los niños de la "paella"


Trabajar de maestra interina implica muchas cosas, entre ellas, ser nómada. Andar de aquí para allá sin saber casi nunca cuándo te irás ni a dónde... ni durante cuánto tiempo. Todo son incertimbres que, depende como te las tomes, te causan mayor o menor ansiedad.

Yo he optado por mirar la parte positiva, porque la tiene.

He conocido pueblos cuyos nombres no había oído en la vida. He cambiado de ambiente, he conectado y desconectado. No he tenido una rutina aplastante.

Si además de ser interina, eres joven, mujer y tu asignatura es una de las "marías" del cole, tu trabajo tiene toda la pinta de ser más complicado. Controlar, manejar, llevar una clase detrás de otra (entre 6 y 12 cursos de unos 20-25 alumnos por curso) es, como poco, agotador.

Pero impartir una asignatura como es la de Música, en la que puedes hacer casi lo que te da la gana, en la que puedes despertar inquietudes, ilusiones, emociones y placeres, entre otras tantísimas cosas, no tiene precio.

No todas mis sutituciones han sido de Música. También he estado trabajando de tutora. Es una forma de trabajar totalmente diferente. Tienes tu clase y tus niños. Un ritmo bastante marcado y definido, unos libros de texto que seguir y unos niños, que siempre son los mismo, que puedes llegar a aborrecer : p

Pero la sensación de dedicarte a un sólo grupo, de ver tan de cerca cómo se relacionan entre ellos, cómo progresan en cada una de las materias, ser su referente más cercano en la escuela, su segunda madre, es toda una experiencia que no me importaría repetir las veces que fuera.

Recuerdo perfectamente mi primera substitución. Fue de música. Tuve que irme a un pueblo de Valencia. En el momento de la llamada yo estaba de baja y contratada en una empresa. Tuve que pedir el alta y mi dimisión para salir "corriendo" a mi nuevo puesto de trabajo. Y digo "corriendo" entre comillas porque, precisamente, estaba coja. Acababan de quitarme 13 grapas y 8 puntos del tobillo y andaba a duras penas.

Al llegar encontré un hostal, un poco lejos del cole pero desde el que podía ir andando. El problema es que no andaba bien y terminé con la espalda hecha un cristo y sin poder moverme. Unos comienzos algo desastrosos los míos: lejos de casa, sin coche, con un pie lisiado y una hernia discal haciendo de las suyas. Invierno, sin calefacción en el cole, un cole en lo más alto de la montaña, mis dolores y yo.

Pero tuve suerte y conseguí un alquiler. Un apartamento en la playa, nuevecito, a buen precio. Realmente no era "de alquiler". Me lo alquiló la hermana de una compañera del cole gracias a las referencias que ésta le dio (vamos, que me vio cara de buena persona) (ya sabía yo que esta cara de bollo me serviría para algo, xD) y para allá me fui.

Eso sí, sin coche, sin medios de transporte. Sin calefacción y con una brisa marina no muy gustosa en invierno, pasé más meses de los que me esperaba allí. Conocí la soledad en estado puro pues, en varios km a la redonda, no había más de 10 personas. No había supermercados ni nada que indujese a pensar que había vida por esa zona.

Pero tuve suerte. La madre de uno de mis alumnos vivía por allí cerca y me recogía por las maánas para llevarme al cole. Una compañera vivía más o menos cerca también y me llevaba y me recogía para que pudiera comer en casa. A través de contactos, conseguí coger el bus escolar de otro colegio que también iba para la playa.

A problemas complicados, soluciones complicadas : )

Antes de semana santa se incorporó la maestra a la que substituía con lo que no cobré las vacaciones. Dejé el apartamento y me volví a casa. Todas las vacaciones en ascuas sin saber mi próximo destino.

Pero me llevé una 1ª experiencia como maestra inolvidable, con un grupo de maestras estupendas y un ambiente que muchos coles quisieran.

Pasan las vacaciones y me citan para adjudicación de plazas. Dos. Una en Valencia capital y otra en un pueblo que no aparecía en el mapa. Dos chicas para elegir, yo la primera. La otra quería Valencia, yo quería el pueblo, fuera cual fuera. Las dos quedamos encantadas.

Y qué casualidad que el pueblo estaba a 4 km del anterior. Alquilé de nuevo el apartamento y, esta vez sí, disfruté del calorcillo estival junto al mar.

No contenta con eso, resultó ser un colegio estupendo, con unos alumnos con muy buen nivel musical. Fue todo un desquite por mi parte ya que pude llevar a cabo lo que quise, ya que mis alumnos respondían perfectamente. Hicimos instrumentaciones geniales, montamos un festival de fin de curso por todo lo alto. Una maravilla. Además, estuve de medio-tutora de un grupo de 5º que... bueno... aún no he tenido un curso tan maravilloso como aquel, tanto a nivel académico como personal.

Estos alumnos me llamaron hace 3 días por teléfono. Están de viaje de fin de curso. No oía más que gritos y gritos. Todos querían ponerse al teléfono. Yo no daba crédito. Me comprometiron a subir a comerme una paella con ellos. Yo tenía ya los ojos cristalinos : )

Y llegó el verano y su profe se incorporó.

Veranito de descanso sin retribución salarial (o lo que es lo mismo, en el paro y sin cobrar) esperando al acto de adjudicación de Julio en el que no me llevé una rosca.

Y empieza el curso y al cabo de unos días me mandan a otro a pueblo de Valencia. Algo me decía que no iba a tener tanta suerte como en los otros coles y en parte, por desgracia, tenía razón.

Para empezar no había ni un puñetero hostal, pensión, hotel, en el que dormir con lo que me pasé 2 meses yendo y viniendo, 300 km, 4 horas al día de carretera, 400 euros de gasoil al mes, sueño arrastado, litros de café y de tutora de un curso de niños bastante desesperantes. A nivel de profesorado tampoco es que estuviera mejor la cosa así que, fue una experiencia un tanto negativa si no fuera porque...

...¡Vaya coincidencia! A mi mejor amiga la enviaron al pueblo de al lado. Conseguimos una habitación alquilada en casa de la abuela de una de sus alumnas. Al fin dejé la carretera entre semana, dormía, tenía una compañía inmejorable (tanto la de mi amiga como la de la abuela, una mujer estupenda) y cumplía uno de mis pequeños sueños: compartir piso con un amiga. Hacíamos puzzles, escuchábamos música, íbamos a la compra juntas, corregíamos exámenes y charlábamos hasta las tantas metidas en la cama, tapadas hasta los ojos con la manta. Fue un mes inolvidable.

También he de decir que el profe tuvo el detalle de incorporarse unos días después de las vacaciones de navidad por lo que pude cobrar las vacaciones. Eso no lo hacen todos.

En este momento empecé a plantearme la posibilidad de "hacer presión" para conseguir alguna plaza en mi provincia. Tuve que ir a Valencia, llamar desde allí a Alicante, hacer papeleos varios, llamadas y más llamadas hasta me seleccionaron (eso sí, sin plaza, aquí).

Un par semanas de espera hicieron posible el milagro. Al fín una plaza en Alicante. No me lo podía creer.

Claro que tampoco me podía creer que esa plaza fuera en un CAES (Centro de Atención Especializada Singular). Así resumiendo: un cole especial con 50% de alumnado de étnica gitana y 50% inmigrantes con condiciones sociales desfavorecidas.

Así de primera es algo que impone un poco. Pero mi experiencia allí fue tan dura como gratificante a partes iguales. También cabe especial mención el pedazo de equipo directivo de ese cole, tanto a nivel profesional como personal. Y no menos los profesores (todos interinos). Gente estupenda a la que guardo un lugar especial en mi corazón, al igual a mis alumnos de la "paella".

Y cuando ya pensaba que acabaría el curso allí, con mis "tanos"... cuando ya estaba pensando en el festival de fin de curso, cuando ya tenía encauzados a mis niños hacia una experiencia musical que iba más allá de golpear mesas... llega el profe que estaba de baja por "cuentitis aguda" y se presenta, sin avisar, con un "hola, sí, estoy vivo, jeje". Ante la mirada perpleja de mis compañeros, las mandíbulas hasta el suelo del equipo directivo y mi cara de susto-asombro-angustia-llanto-rabia, me fui a recoger parte de mis cosas y salir pitando a Conselleria a por otra plaza.

Plaza que no había, por lo que tuve que esperar... no mucho. Ese mismo día me dieron una, de tutora, en el cole que hay detrás de mi casa. Si el otro me pillaba a 10 minutos en coche, este me pilla a 4 minutos andando.

Esa misma tarde volví a mi CAES a por algunas cosas que me olvidé recoger y a despedirme en condiciones de mis compañeros. No se cuántos abrazos nos dimos la jefa de estudios y yo ni cuántos lagrimones le dejé en la hombrera de la chaqueta. Pero qué bueno en SENTIR.

Y con la tristeza de la despedida y la alegría contenida por la nueva plaza, me fui.

Al día siguiente me enconté en un colegio "normal" con niños "normales" y ambiente "normal" que no dejaba de sorprenderme. Me faltaba algo, la sangre gitana. No tener que castigar, pelear para que trabajen, para que atiendan, para que no se maten entre ellos si tienen un problema... no se... casi tengo la sensación de que no me gano el sueldo : p Claro que, lo que se trabajaba en el otro cole no hay dinero que lo pague.

Pero ahí estoy, contenta con lo que tengo, satisfecha con lo que hago.

La suerte. La suerte no se tiene, está ahí, escondida. Os invito a que la busquéis. Seguro que también la tenéis cerca, tal vez silenciada.

Besos y cosas,

AL.

14 comentarios:

  1. sos una persona tremendamente afortunada, no sólo por sentirte satisfecha y realizada con tu forma de vida, si no por que (y más importante aún) sabes reconocerlo. Es una faceta que todavía me falta, pero me alegra mogollón verla realizada en los demás con tanta energía y devoción por lo que hacen.
    Debes sentirte muy orgullosa.
    Por lo que respecta a tener una plaza fija o no, no te preocupes, "lento pero viene, el futuro lento pero viene"

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  2. Madre mia, menuda aventura lo de ser interina. Una de las opciones que me habia planteado al acabar la carrera (si las cosas no van como a mi me gustaria) era la de ser profesora, pero viendo lo visto...

    Ostras!!

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  3. Conozco la angustia que genera ser interino a la que haces referencia al principio de tu post, pero todo llega, es cuestión de tiempo.
    La suerte desde luego no viene sola, tu has tenido que hacer algo para provocarla y además, creo que tienes una gran facilidad para hacerlo. Supongo que es una frase superconocida la que voy a escribir pero creo que hay algo de verdad en élla:(no es mía) "Creo firmemente en la suerte porque contra mas trabajo, mas suerte tengo". Por otra parte, felicitarte por la cantidad de relaciones y experiencias enriquecedoras que has tenido la oportunidad de tener durante todos estos años y por haber sabido valorarlas pese a haber tenido tantas cosas en contra.
    Un abrazo muy fuerte
    Guitarpé

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  4. Y yo que pensaba que nadie se leería todo este rollo... XD

    Gracias por estar ahí ; ) sois geniales.

    A ver este verano qué destino me espera... tal vez no lo sepa hasta Septiembre. Si es que detrás de una incertidumbre, hay otra acechando : P

    Besos y cosas y cosas y cosas,

    AL.

    !^_^!

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  5. Pues pues, yo lo he visto así de colorines y me he imaginado una narración al estilo "Historia Interminable"

    Pero tu Historia Interminable (XDDD) tan bien narrada me ha gustado, no paras mujer!!!

    Como dice Homer, el señor proveerá...

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  6. Debes de tener una agenda enorme... :-P

    A ver si te dan plaza en Valencia capital y no tienes más remedio que venirte. Por lo menos tendrías un café asegurado. ;-)

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  7. La vida de interina me suena...
    Si te digo la verdad, me hacen mucho de rabiar mis "tanos", también, pero el otro día fui a ver una actuación teatral donde nos juntamos con otros colegios y, qué quieres que te diga?? los niños "normales" me parecían algo así como fantasmas, como si no corriera sangre por sus venas... Los míos están vivos, MUY vivos, y esa sensación que percibo cuando los veos no la cambiaría por nada.

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  8. Interminable, ni que lo digas True... : P

    Ese café puede ser cuando quieras tenga plaza o no. Sólo tienes que silbar sid...

    Sangre gitanaaaaaa, leré! (taconeo y meneillo de caderas) tracatrá!

    No sabes cómo te entiendo, Ain ; )

    Besines y cosas (con duende),

    AL.

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  9. Yo recuerdo un curso en el que mis alumnos no eran gitanos, ni tenían menos de diez años, ni vivían en condiciones poco favorables.
    Pero eestaban en, eran mayores de 30 años, y algunos tenían niños.

    No es lo mismo, está claro. Pero fue mi particular curso, mezcla de la capacidad del de tu paella y el de la casta.

    Pero fue el mejor curso que he tenido.

    Y es que hay cosas que la vida te da, de un modo u otro, que hace que siempre alguno sea especial. Normalmente, el que cuesta el trabajo más duro.

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  10. Casi casi se me salta una lagrimilla, ajjjquerosa, XDD

    Besos!

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  11. Pues sí, Otacon. Siempre hay alguno cuyo nombre es el primero que te aprendes y no precisamente porque sea "el mejor" de la clase : p

    Pero tb es el último al que olvidas. Son niños con un algo especial, normalmente fatos de cariño, que si les das un poco les cambia el brillo de los ojos. Estos son los que más te enfadan y luego los que te hacen llorar cuando te marchas : )

    Awake, no me seas boluda. Tú no lloras, jodia : P

    Ea, besos y cosas cosonas!

    AL.

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  12. Por lo pronto este verano tenemos concierto de los Rolling en Almería, por lo que habrá que buscar alojamiento. Después... ¿quién sabe? y eso es lo emocionante. No sabes que te deparará el futuro. Tu puedes condicionarlo con tus decisiones, pero a grandes rasgos es una incógnita.

    :*

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  13. ¿En Almería? Y yo convencida de que era en Granada... XD Desde luego no me entero ni del NODO.

    C U soon, baby ; )

    Kisses and things,

    AL.

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  14. "Pero ahí estoy, contenta con lo que tengo, satisfecha con lo que hago."

    La definición de felicidad, enhorabuena ;D

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